Condromalacia patelar

     La lesión del cartílago de la rótula se considera la causa de casi la mitad de los dolores de rodilla que el traumatólogo atiende en su consulta, pero a pesar de ser un diagnóstico tan frecuente no siempre se realizan un estudio y tratamiento adecuados. Todo paciente con dolor en la región anterior de la rodilla debe ser preguntado por las circunstancias que rodean a dicho dolor. Éste frecuentemente aparece con actividades que suponen flexionar la rodilla, como subir (y sobre todo bajar) escaleras, conducir, o practicar ciertos deportes (ciclismo, spinning), aunque en algunos casos el dolor es continuo. Habitualmente molestan las dos  rodillas, aunque una suele doler más.

 

Test del placaje rotuliano

     La exploración física debe ser completa, incluyendo la comparación  de la movilidad de ambas caderas, la alineación de los miembros, el arco plantar del pie, y maniobras específicas para el estudio de la articulación femoropatelar, como son los test del cepillo y del placaje rotuliano

     Las pruebas de imagen son fundamentales para el estudio de este cuadro, pero en contra de la creencia general la radiología simple ofrece  más información que las imágenes de Resonancia Magnética (RM), ya que permite valorar la altura relativa de la rótula respecto del fémur (Indice de Caton-Deschamps), la inclinación y posición de la rótula dentro de  la escotadura femoral en flexión (la resonancia magnética se realiza con la rodilla extendida) y el eje del miembro. Cuando en estas radiografías se detecta una alteración en la congruencia de la articulación femoropatelar hay que solicitar un TAC o RM,  para descartar una lateralización de la tuberosidad tibial (midiendo la distancia entre la tuberosidad tibial (TT) y la tróclea femoral, llamada distancia TT-TG por sus siglas en inglés).

     El manejo de la condromalacia patelar ha de consistir siempre en un tratamiento conservador (no quirúrgico) de inicio. Muchos pacientes llegan a mi consulta explicándome que ya han realizado sin éxito varias sesiones de fisioterapia y desean operarse, pero dicho tratamiento rara vez ha sido correctamente realizado. Para conseguir solucionar de forma eficaz esta patología hay que abordar distintos aspectos:

 - Reducir la inflamación y el dolor locales, mediante la aplicación de frío, la toma de antiinflamatorios, y la modificación de ciertos hábitos (evitar  la actividades que supongan flexionar demasiado las rodillas, como usar el ascensor en lugar de las escaleras, usar un reposapiés en el puesto de trabajo, cambiar de aficiones deportivas,...)

 - Reducir la presión sobre la articulación femoropatelar: Es la parte más importante del tratamiento, y consiste en la realización de ejercicios específicos para fortalecer y estirar los músculos del muslo y la cadera. Estos ejercicios pueden ser realizados fácilmente por el paciente en su domicilio, pero éste debe esforzarse por dedicarles el tiempo suficiente y no abandonar a las pocas semanas. Sin una rutina de ejercicios constante y correctamente realizada, es imposible esperar mejoría ninguna.

 - Corregir las alteraciones anatómicas que puedan estar colaborando en el dolor, mediante plantillas o cuñas que modifiquen la pisada, reeducación de la marcha por un fisioterapeuta cuando hay alteraciones en la cadera, y ejercicios para potenciar el músculo vasto interno oblicuo cuando existe una inclinación rotuliana externa.

 

Ejercicios: isométricos cuádriceps

Ejercicios: rotadores de cadera

Ejercicios: estiramientos

Ejercicios: vasto interno

 

     El tratamiento quirúrgico está indicado única y exclusivamente cuando el paciente no mejora a pesar de haber realizado correctamente todos los apartados del tratamiento conservador durante un mínimo de 4 a 6 meses. Existen varias opciones quirúrgicas, que pueden combinarse entre sí según las necesidades de cada paciente.

- Liberación del alerón rotuliano externo: procedimiento artroscópico sencillo que ayuda a recentrar la rótula cuando está inclinada externamente. En la misma intervención puede practicarse un afeitado de la superficie de la rótula si el cartílago está desflecado o tiene fragmentos que puedan desprenderse.

- Osteotomías de la tuberosidad tibial: consiste en realizar un corte a través de la tibia (osteotomía) para modificar la posición de la tuberosidad tibial. Generalmente se realiza una anteromedialización (se desplaza hacia delante y hacia medial), llamada osteotomía de Fulkerson. Una vez recolocada, la TT se fija en su nueva localización con dos tornillos. Se trata de un procedimiento abierto, que muchas veces se asocia a la liberación del alerón, y que en ocasiones requiere de una segunda intervención para extraer los tornillos, ya que sus cabezas pueden molestar. La recuperación es lenta y precisa del uso de muletas para limitar el apoyo, y de restricciones de la movilidad de la rodilla (idealmente con una ortesis -rodillera-) durante varias semanas.

 
 

Liberación del alerón rotuliano externo

Osteotomía de Fulkerson