Lesiones ligamentosas: diagnóstico

        La sospecha de una lesión ligamentosa comienza tras una historia clínica minuciosa que recoja todos los datos referentes al traumatismo y los síntomas del paciente desde el mismo. En manos expertas, esta sospecha inicial puede confirmarse tras una adecuada exploración física, aunque en ocasiones es necesario recurrir a pruebas de imagen, bien para asegurar el diagnóstico o, sobre todo, para identificar otras posibles lesiones asociadas.

     En al apartado de la exploración física, existen diferentes maniobras que permiten al traumatólogo evaluar todos los ligamentos de la rodilla y su competencia.

     - Los ligamentos laterales externo e interno se valoran con los test de stress en varo y valgo, respectivamente.

   - El ligamento cruzado anterior (LCA) puede evaluarse con múltiples maniobras, algunas más enfocadas a la estabilidad anteroposterior (test de Lachman y del cajón anterior) y otras más dirigidas a la estabilidad rotacional (Pivot Shift, Jerk test).

  - El ligamento cruzado posterior (LCP) se estudia con pruebas como la del cajón posterior, el test de contracción del cuádriceps o el Dial test, que también se emplea para estudiar otras causas de aumento de la rotación externa (lesiones de la esquina posterolateral y del ligamento lateral medial)

 

Lig. laterales: test de stress

LCA: Lachman, Pivot y c. ant

LCP y PLC: Dial y cajón post

Interpretación RM: Rotura LCA

 

     A pesar de que en muchas ocasiones estas pruebas permiten llegar a un diagnóstico claro de la lesión, es muy habitual que el traumatólogo solicite pruebas de imagen complementarias en la consulta, y yo creo que es imprescindible antes de plantear las opciones de tratamiento.

     Si bien es cierto que los ligamentos no son habitualmente visibles con los Rayos X, obtener imágenes de  radiología simple es importante en la valoración de toda rodilla traumática, ya que permite identificar lesiones por avulsión ósea, valorar el estado de la articulación, y estudiar su correcta alineación.

     Actualmente la Resonancia Magnética (RM) es la mejor prueba disponible para valorar las llamadas "partes blandas" de la rodilla (músculos, tendones, meniscos y ligamentos), aunque es fundamental recordar siempre que su fiabilidad no es absoluta y que todo buen traumatólogo debe dar sentido a las imágenes en el contexto de la historia clínica y exploración de cada paciente.  Teniendo todo esto en cuenta, la RM es una gran herramienta para identificar roturas en los ligamentos, además de otras lesiones que puedan acompañar en los meniscos o el cartílago articular.